lunes, 18 de noviembre de 2013

Estrategias para presentar un libro


A partir de un objeto


Primeramente, debemos decidir el libro que queremos presentar teniendo en cuenta la edad de los receptores, sus características e intereses, o para introducir un tema concreto que queremos tratar.
En función del argumento del libro, de los personajes que aparecen o de los lugares que se describen, elegiremos un objeto representativo. Este objeto llegará, según su tamaño,  dentro de un paquete sorpresa,  dentro de sobre con un mensaje, dentro de una maleta, etc. La presencia de estos elementos siempre provoca mucha expectativa y pone en marcha la imaginación.
Por ello, animamos a los alumnos para que cada uno explore sensorialmente el envoltorio del regalo que nos han enviado (la forma, la tamaño, el peso, qué olor hace, cómo suena al menearlo de diferentes maneras...), y elaboran una hipótesis fantástica sobre el contenido: qué puede ser, cuál será su origen, a quién puede pertenecer, por qué está aquí, qué secreto puede esconder... Después de una lluvia de ideas, se destapa el paquete con mucha emoción, por ver si alguien había acertado cuál era el contenido. A continuación, se presenta el objeto explicando de qué se trata o leyendo el mensaje que lo acompaña.
El resultado es que todos acaban animadísimos por conocer la historia que acompaña el objeto presentado.

A partir de una dramatización


La dramatización, podemos plantearla de diferentes maneras. Si se trata de un libro de teatro, se puede presentar brevemente los personajes y el contexto donde se desarrolla la acción y proponer hipótesis acerca de lo que va a tratar la historia. Finalmente se presenta la obra y se contrasta con lo que ellos habían imaginado.
Si queremos presentar un libro de narrativa, podemos empezar describiendo los protagonistas y encontrar semejanzas con algunos de los alumnos presentes. Después situamos los protagonistas en un lugar de la sala, convertido en el espacio descrito por el libro. Entonces, se puede empezar la narración utilizando telas y objetos para enriquecer la propuesta escénica, de manera que el juego dramático resultará más sugerente.

Hemos constatado reiteradamente que las técnicas dramáticas son un recurso excelente para animar a leer.

Información extraída de los apuntes del PIMM.