A partir de un objeto
Primeramente, debemos decidir el libro que queremos presentar teniendo en
cuenta la edad de los receptores, sus características e intereses, o para
introducir un tema concreto que queremos tratar.
En función del argumento del libro, de los personajes que aparecen o de
los lugares que se describen, elegiremos un objeto representativo. Este objeto
llegará, según su tamaño, dentro de un
paquete sorpresa, dentro de sobre con un
mensaje, dentro de una maleta, etc. La presencia de estos elementos siempre
provoca mucha expectativa y pone en marcha la imaginación.
Por ello, animamos a los alumnos para que cada uno explore sensorialmente
el envoltorio del regalo que nos han enviado (la forma, la tamaño, el peso, qué
olor hace, cómo suena al menearlo de diferentes maneras...), y elaboran una
hipótesis fantástica sobre el contenido: qué puede ser, cuál será su origen, a
quién puede pertenecer, por qué está aquí, qué secreto puede esconder...
Después de una lluvia de ideas, se destapa el paquete con mucha emoción, por
ver si alguien había acertado cuál era el contenido. A continuación, se
presenta el objeto explicando de qué se trata o leyendo el mensaje que lo
acompaña.
El resultado es que todos acaban animadísimos por conocer la historia que
acompaña el objeto presentado.
A partir de una dramatización
La dramatización, podemos plantearla de diferentes maneras. Si se trata
de un libro de teatro, se puede presentar brevemente los personajes y el
contexto donde se desarrolla la acción y proponer hipótesis acerca de lo que va
a tratar la historia. Finalmente se presenta la obra y se contrasta con lo que
ellos habían imaginado.
Si queremos presentar un libro de narrativa, podemos empezar describiendo
los protagonistas y encontrar semejanzas con algunos de los alumnos presentes.
Después situamos los protagonistas en un lugar de la sala, convertido en el
espacio descrito por el libro. Entonces, se puede empezar la narración
utilizando telas y objetos para enriquecer la propuesta escénica, de manera que
el juego dramático resultará más sugerente.
Hemos constatado reiteradamente que las técnicas dramáticas son un
recurso excelente para animar a leer.
Información extraída de los apuntes del PIMM.